Caminar sin miedo - Elena Elizabeth Cortés Arenas
Mujer caminando de noche
por la calle.
Ernst Ludwig Kirchner
Piper (1880-1938).
No
somos guerreras, no queremos serlo, ni estar a la defensiva, no queremos gas
pimienta en los bolsillos, ni entrenarnos en defensa personal, no queremos
desconfiar al subir a un taxi, temblar de miedo al caminar en una calle
obscura, no queremos ser valientes, somos sobrevivientes.
Queremos
caminar tranquilamente por las calles de la ciudad, por el campo, las playas, por nuestro país.
Caminar
decididas y sin miedo, al trabajo, a la escuela, a divertirnos, a danzar, a
pintar, a pasear.
¡Respeten
nuestro cuerpo y nuestro derecho a vivir en paz!
¿Cómo
hablar con palabras dulces, esperanzadoras? ¿Cómo no ver, sentir, cómo parar
este horror?
Entre todas y sobre todo hermanadas con
nuestros compañeros, los hombres que también están encerrados en su celda de
cristal, cambiaremos esta obscura realidad para bien de la convivencia humana.
No todas están aquí y ahora, no, faltan miles,
desaparecidas, torturadas, asesinadas, aquellas cuyas actas de defunción no
dice maltrato físico, mental, abuso sexual, secuestro, depresión.
Todas,
niñas, adolescentes, mujeres, somos sobrevivientes…
A
la asignación de quehaceres domésticos para atender a hermanos, hijos, tíos,
padres, abuelos, esposos.
Al
abuso sexual y violación por parte de hermanos, tíos, abuelos, padrastros,
padrinos, amigos de la familia, novios, esposos, cualquiera.
Al
exhibicionismo de hombres a la vuelta de la equina.
Al
maltrato físico y mental de padres, esposos, novios, misóginos.
A
los golpes, humillaciones, denigración de sus parejas.
A
dejar de estudiar por el trabajo obligatorio y exhausto ante carencias
económicas.
A
los trabajos más despreciables y a los salarios menos equitativos.
A
ser vendidas o cambiadas por una vaca.
A
la mutilación genital en África.
Al
matrimonio forzado de niñas con adultos mayores.
A
la trata, pederastia y pornografía
infantil.
Sobreviviente
somos todas las que estamos de pie.
Sobrevivientes
somos todas las que miramos, escuchamos a diario la contabilidad de
desaparecidas, “muertas”, asesinadas.
Sobrevivientes
somos las que oramos por nuestras hijas y las mujeres de todo el mundo.
Sobrevivientes
somos las que sentimos en el corazón una daga profunda, la mirada nublada por tanta injusticia hacia
nuestras hermanas.
En
el marco del 8 de marzo 2021.











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