Anécdota de una muralista - A cien años del Movimiento Muralista Mexicano - Aliria Morales

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- Este mural seguramente lo pinto un hombre. - dijo el prejuicioso señor, buscando la firma del artista.

 

Agotada por la tarea del día anterior ya casi concluía el mural en aquel lugar, escuchaba la voz altisonante de aquel hombre.

 

- Tiene mucha fuerza - Siguió opinando el señor-

- Ese material es rudo para trabajarlo, se ve al momento – dijo refiriéndose a la masa-roca y afirmó:

- No lo pudo hacer una mujer, es mano de hombre.

 


Yo lo escuchaba indignada, guardando silencio como el andamio de fierro pintado de rojo, sentada en un bote de pintura. Me incorporé bruscamente, mostrándole mis manos lastimadas que horas antes sangraban por el agresivo material. Rota por dentro, pregunté:

 - ¿Por qué cree que lo pinto un hombre? Vea mis manos.

 - Todo lo indica así ¿es usted ayudante del maestro?

 - No señor soy la titular.

 

Me puse de pie con mis botas de obrera, mi overol de mezclilla y una cinta en la frente que nunca me faltaba. Caminé hacia él, me miró de arriba abajo, de abajo hacia arriba. Se detuvo en mis botas negras de obrera, sus ojos subieron por mi overol recortándome centímetro a centímetro, hasta llegar a mi cara me vio a los ojos, desviando la mirada varias veces. Mientras yo con los ojos de puñal, no parpadeaba, ni le quitaba la vista de encima.

- ¿Son acrílicos?

- No señor, son pigmentos y tierras naturales.

 

Ahora era yo la que lo veía cómo iba dejando su altanería, para suavizar su rostro poco a poco.

 - Tierras naturales – Repetí en voz baja

 - ¿Cómo es una mujer, para usted señor?  Afirma que mi mural, lo hizo un hombre. Yo también lavo, plancho, hago comida, atiendo hijos, tres hombres, que prometo nunca serán machos.

 

El señor ya no hablaba, se había quedado mudo. Entonces le dije:

-Yo soy una mujer, hoy con botas de obrero y overol, con sueños y en ocasiones me da por orar y escribir poesía. Soy pintora.

 

El me veía, entonces le dije:

- ¿Esto es de mujeres? Señor ¿O en cuál de ellas, como decía mi padre, me estoy saliendo del huacal?

Comentarios

  1. Aliria, gracias por construir para ti y las mujeres que vamos detrás tuyo. Por ti, por todas!

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  2. Gracias por ser mi maestra de vida... Te quiero y te admiro desde siempre...

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  3. Mucha fuerza, no hay que dar explicación a la ignorancia. Feliz y bendecida mujer.

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