SALDO AL CORTE - Marichoni


Balance: examen para saber

si algo ha sido bueno o malo.

 

     Si recibo mi estado de cuenta del banco, reviso si tengo ganancias o pérdidas y hago balance.

    Cuando analizo situaciones de vida, me sirve el método: ganancias y pérdidas.

    Como tantos momentos de la vida, unos los controlo y otros los asumo. Los incontrolables se convierten en circunstancias, y ante ellas, actúo.

    El COVID19 no lo elegí, ni creo que nadie en el mundo lo haya elegido, por ello lo considero una circunstancia ineludible ante la que solo me queda responder.

    ¿Cómo lo he vivido? En parte, como una gran pérdida: la distancia de los seres que amo siempre ha sido física, mis hijos, repartidos por el mundo, comprometidos con su vida en un tiempo y un espacio propio, lejos del mío. Sin embargo, ir y venir para verlos, siempre fue una alternativa e, inclusive, una oportunidad de viajar, visitarlos y ver lugares diferentes. El confinamiento me lo impidió.

    Salir libremente y transitar por la ciudad, por el bosque, ir al museo, al teatro o a la tienda, no lo puedo hacer. Pérdida de movilidad o movilidad restringida con cubrebocas, con guantes, con distancia, con miedo, con reservas al ver acercarse a alguien cerca de mí. Pérdida de libertad.

    Las reuniones con mis hermanos, con las amigas personales y las del taller se imposibilitaron, una pantalla era solo lo que la circunstancia me ofrecía. Pérdida a medias, al menos las veía.

    Mi trabajo, algo que cada día me hacía levantarme antes del amanecer para ir al encuentro de los niños que esperaban que les ayudara a encontrar y aflorar sus potencialidades. No pudo ser, y allí hubo una pérdida mayor, mis habilidades para hacerlo como yo sabía, desaparecieron, tuvieron que ser sustituidas por herramientas tecnológicas que se me venían encima y creía que me aplastaban. Mi dominio de ellas era menor al que tenían esos niños a los que, según yo, iba a ayudar. Pérdida de autoimagen.

    La situación me cimbraba, las lágrimas acudían en abundancia, lloraba un día sí y otro también.

    Pero como hay que hacer un balance, porque después de la oscuridad viene la luz, se me prendió y encontré la oportunidad de descubrir las ganancias.

    Recuperé la autonomía y me reconcilié con la escoba y el recogedor, como diría Cri Cri. Dejé de usar zapatos y, descalza, me comuniqué directamente con la tierra, que era la que había cimbrado mi mundo, aún cuando tembló, para demostrarme su fuerza, encontré la mía, y esperé con valentía a que pasara. Cierto, allí también acudí a Dios y le dije: pido calma, que ya es mucho lo que me golpea. Y me dio paz. Sola, entre las fracturas del yeso de algunos de los muros de la casa, vi la oportunidad de pintar, de remozar y de cambiar su imagen, Ganancia.

    La tecnología que me aplastaba, me la quité de encima y, poco a poco, fui logrando cierta habilidad y obtuve un aprendizaje, querer es poder. Otra ganancia.

    Me di cuenta que no necesitaba comprar cosas nuevas, gastar por gastar o por estrenar, conté las que tenía en casa y eran más que suficientes, logré ahorrar. Otra ganancia.

    Muchas personas, aún algunas que ni me imaginaba, me llamaban porque me sabían sola y les preocupaba, ninguna tenía esa circunstancia, todas estaban acompañadas, no era mi caso y su preocupación me dio un mensaje de amor que mucho me sirvió y levantó mi ánimo. Ganancia.

    La llamada de mis hijos para constatar mi bienestar me hizo saber que estaba sola pero que no tenía que sentirme sola, que es muy diferente. Otra ganancia.

    No sentirme derrotada por el aislamiento obligado, me hizo descubrir que cuento con recursos y con fuerza interior, resultado de saber que hay quien me ama, quien me añora y quien espera volver a encontrarme en su camino. Otra ganancia.

    Saber que me he mantenido con salud, que tengo trabajo y lo necesario, me hace sentir que ese Dios en el que creo, alimenta esa fuerza interior, me llena de gratitud, la fe, otra ganancia.

    Sí, en este corte de caja, como tantas veces que lo he hecho en mi vida, hay ganancias.

   

  

 

 

Comentarios

Entradas populares