EL TAO DEL AMOR, EN LA MICRO REVOLUCIÓN - Rosa Nissán

Para sentarme, elegí la tabla que recorre el microbús y no los asientos dobles del lado opuesto, porque están muy apretados y porque pegaba fuerte el sol. La música a todo lo que daba. Para no ponerme histérica y seguir con mi lectura, saqué los tapones que siempre llevo conmigo y me los metí bien apretados en los oídos, pero claro, no me resguardan de la alegría matutina que invade las almas inquietas y quietas de los microbuseros tropicales de mi tierra. Íbamos ese jueves por Avenida Revolución. Me dio ternura un hombre mayor, bajito, delgado, que subió con una torta envuelta en papel estraza y una pequeña escoba de ramas, tijeras: cargamento que delataba su ocupación. De repente tomé conciencia de una voz masculina que pegaba de alaridos en el radio. "¡Señor, no eyacule! no pierda su energía, mejor ocúpela para sus logros, controle, controle, haga gozar a su pareja, penétrela pero no eyacule.” Curiosa, recorrí la cara de los pasajeros: No se les movía ni un músculo de la cara. Me quité los tapones. ¿No eya... qué mamá?- preguntó un niño. La voz repitió lo mismo con otras palabras, agregando: De hacerlo así, acumularán energía. Y ganará una detención en el envejecimiento. Se me hacía conocida esa voz, por fin la reconocí: El doctor Chaya Michán, connotado naturista.

         Cómo que no eyaculen, tengo entendido que un hombre que se excita, si no termina, le duelen los testículos o no sé qué diablos, pero tienen esa idea y se enojan si no lo logran y culpan a la pareja.

         Todavía no acababa de entender las caras serias de los pasajeros, iríamos unas diez personas que parecía que no escuchaban, ni les sorprendía, en sus semblantes ninguna seña de que recibían una información distinta a la recibida en toda su vida. ¿Qué estarán pensando? creo que el hombre que está a mi lado va a probar, no eyacular. Supongo que no se le había nunca ocurrido tal cosa, pero tal vez le suene lógico.

         "Queridos amigos, créanme, que ustedes controlen su emisión, permite a la mujer que su placer sea más prolongado. Para ellas es distinto, liberan todo en cada orgasmo, no pierden energía." El chofer le dio más volumen al radio, una micro se nos cerró y sobrevino un buen enfrenón. "Lo común es que el hombre eyacule, pero hay que trasmutar ese semen, esa energía se va a convertir en algo más sutil. Dicen los chinos que hay que guardar la energía, el Tao del amor es un trabajo para los hombres.”

Yo no dejaba de escudriñar los ojos de los pasajeros, típico comportamiento impuesto por la estructura patriarcal. "Hay diferentes ejercicios para controlar la eyaculación. Puede usted empezar no eyaculando de vez en cuando.  El enfoque de occidente es el orgasmo, pero es Pecado mortal para los chinos. Y en invierno –hizo una pausa-  hay que cuidar más perder semen."

Vamos a tener en el micrófono a varias compañeras de hombres que no eyaculan - continuó el naturista con su perorata- van a platicarles si gozan con ellos, después de unos anuncios comerciales."

         Como nos lo habían prometido, llegó al aire la voz de una primera mujer. El doctor la entrevistó y ella, henchida  de entusiasmo aseguró que su marido llevaba cinco años haciéndolo, que se preocupaba mucho por ella, se controlaba hasta que ella tuviera varios orgasmos, y que definitivamente él también gozaba por haberla hecho gozar. A continuación, otra dama entusiasmada por el Tao del amor habló y otras más. “Recuerden, dicen los chinos que hay que guardar la energía- insistió. Además, cuando el hombre eyacula se acaba la fiesta y qué desperdicio, si pueden pasar la  infinita noche gozando.”

         La viejita con monedero, pelo con permanente, medias de hilo y su mandado, que supongo permaneció indiferente a lo que se oía en la micro, tal vez porque no entendió el significado de la palabra eyacular, se bajó. Una secretaria con traje sastre rojo aprovechó para huir. ¿De qué escapará? el policía que venía dormido, no quiso despertar, el niño que chupaba y jalaba el pezón de su madre prolongaba su placer, mientras la madre disimulaba el suyo. Los demás pasajeros miraban a la nada, y yo trataba de adivinarlos.

            Los chavos estudiantes que subieron en el Metro Mixcoac, si llegan a tomar conciencia de lo que dice el doctor y sus fans, se van a azotar de la risa, qué lastima, ya no lo veré. La micro llegó a la calle de Maria Luisa donde vive Alicia Trueba, me tuve que bajar.

 

Sub. Librocrónica  TAO DEL AMOR EN MICRO.
Mayo 06, 2020. Pintado.

 

Comentarios

Entradas populares